Mantén tu cerebro saludable, en Esclerosis Múltiple el tiempo SI importa

Leemos continuamente artículos sobre protección neuronal, deterioro cognitivo, etc… la mayoría de las veces en artículos sobre fármacos todavía en fase de estudio, nos hemos hecho expertos en toda la terminología médica, en muchos casos sin saber exactamente que extensión e  implicación directa tiene en nuestro día a día.Mientras esperamos a que se apruebe un fármaco que ofrezca solución a la enfermedad o a sus síntomas, el tiempo pasa y es fundamental mantener nuestro cerebro en el mejor estado posible, es la conclusión que ofrecen todos los expertos y que refrenda un informe de MS Brain Health

Este grupo ha elaborado una guía para pacientes en la que han participado personas de distintos ámbitos que trabajan día a día con la realidad de la Esclerosis Múltiple. Esta guía ofrece información y orientación para ayudar a las personas afectadas a tomar el control, ser positivas y maximizar la salud del cerebro a lo largo de su vida.

Actualmente, en la salud de nuestro cerebro influyen muchos factores, que manejados de manera adecuada, ayudan a mantener el cerebro en el mejor estado posible:

  1. Adecuación de nuestro tratamiento farmacológico

Un adecuado seguimiento médico de la enfermedad con atención a los síntomas que manifestamos, nos ayudará a detectar si la Esclerosis Múltiple está respondiendo adecuadamente al tratamiento que nos ha pautado el Neurólogo. La comunicación con el especialista y la Unidad de Neurología es fundamental, aunque cualquier cambio o acentuación de un síntoma tenemos que informar, esto permitirá al médico adecuar el tratamiento a las necesidades y variaciones de cada paciente.

Qué puedo hacer: Elaborar un registro o diario de sintomatología, nos permitirá ofrecer al médico, en la siguiente revisión, una información más detallada de nuestra evolución.

  1. Estar informado de cómo afecta la EM a nuestro cerebro

Comprender el proceso de deterioro nos ayuda a afrontarlo de manera positiva y proactiva, adaptándonos de la mejor manera posible al cambio. Nuestro cerebro es un órgano flexible, si una parte se ha visto dañada, se pueden captar nuevas áreas para ayudar con las tareas realizadas anteriormente desde el área dañada.

Qué puedo hacer: Solicitar una valoración neurológica por un profesional especializado, él nos ayudará a comprender mejor las áreas afectadas y cómo trabajar y estimular otras áreas para mantener el cerebro en el mejor estado posible a lo largo de la vida.

  1. Mantener un estilo de vida que favorezca el cuidado del cerebro

La vida que llevamos influye en el estado de nuestro cerebro, para que funcione adecuadamente es fundamental mantenerlo activo (física y mentalmente) y evitar daños externos (alcohol, tabaco y drogas).

Qué puedo hacer: El ejercicio físico, el control de peso y mantener la mente activa con actividades que la estimulen, ayudan de manera directa a la salud del cerebro.

Os dejamos la guía completa para que la consultéis,Salud del Cerebro Guia para personas con Esclerosis Multiple , está en castellano. La tenéis también a vuestra disposición impresa en nuestros Centros de San Lamberto y Sangenjo.

En resumen, el tiempo y sobre todo nuestra actitud, importan en la Esclerosis Múltiple. Está en nuestra mano mantenernos en el mejor estado posible en la enfermedad, la rehabilitación física, la estimulación cognitiva, el manejo de la fatiga, son recursos que podemos poner al servicio de nuestra salud. Es importante que se realice con la colaboración de profesionales especializados en Esclerosis Múltiple, en ADEM Madrid ponemos a tu disposición nuestro equipo, llámanos, estamos para ayudarte.

CENTRO SAN LAMBERTO 91 404 44 86

CENTRO SANGENJO 91 378 55 26

 

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Aprendizaje emocional inconsciente.

Rosa Sánchez

Dpto. Neuropsicología ADEMM

Siguiendo con el intento de comprender mejor el funcionamiento emocional vamos a centrar nuestra atención sobre algunos aspectos relativos a la relación vertical de las diferentes estructuras que forman nuestro cerebro.

Si volvemos a traer a nuestra mente la casa de tres pisos de la que se habló en el post anterior, bajaríamos desde el primer piso, pasando por la planta principal y nos instalaríamos un rato en el sótano para poder pensar sobre algunas cuestiones interesantes que involucran este lugar.

Los procesos emocionales implícitos o inconscientes están mediados por esta zona subcoritcal situada en la parte anatómicamente más baja y cercana al cuello. Encontramos aquí un órgano pequeño con forma de cono con la base más ancha hacia arriba, está situado entre el resto del encéfalo y la médula espinal, recorre la columna vertebral, y pasa por delante del cerebelo.

Esta estructura, compuesta por sustancia gris y sustancia blanca, contiene cuerpos neuronales que se concentran formando diferentes importantes  y también tiene diferentes vías de conexión entre el sistema nervioso periférico (autónomo, somático y entérico) y el sistema nervioso central.

Le vamos a prestar atención especial al nervio vago cuyas ramas “vagan” hacia las vísceras más bajas del abdomen pasando por el corazón y recogiendo información de la mayoría de órganos más importantes que encuentra en su recorrido. De esta forma envía información sensorial constantemente sobre el estado de estos órganos al cerebro. Tal es el es el grado de información que, cuando atribuimos algunas cuestiones al “instinto”, podríamos decir que acusamos al “nervio vago” pues la base de muchas de nuestras “intuiciones emocionales” comienzan con esta “recogida de información”.

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El recorrido también se hace a la inversa, es decir que esa recopilación de la información también se realiza en la mente para que, a través del nervio vago, viaje la información a los órganos avisándoles del momento que se está viviendo, si este es de calma o si nos hallamos en una situación de peligro y han de prepararse para huir, luchar, paralizarse, etc…

Nuestro sistema nervioso autónomo se compone de dos sistemas que se contrabalancean: el sistema nervioso simpático y el parasimpático, el primero se asocia a un alto nivel de excitación nutriéndose de adrenalina y cortisol mientras que el segundo, el sistema parasimpático, se presenta como el polo opuesto cuyo eje central de funcionamiento podría decirse que es el nervio vago.

Porges (2001) en el desarrollo de su Teoría Polivagal en la que sostiene que de las dos ramas del nervio vago: dorsal y ventral, esta última configura un sistema vagal mielinizado que el autor denomina de “involucramiento social” es decir, que interviene en la comunicación social con opciones claras para la auto-regulación y el auto-sosiego. Pensemos en la experiencia de un/a bebé con las personas significativas que ante la necesidad de calmarse no encuentra en esas otras personas significativas la oportunidad de ser calmado y no obtiene la seguridad y la protección necesaria fracasando este sistema de conexión e “involucración social”.

Sin la capacidad de parar, el sistema nervioso simpático se activará en un primer momento, posteriormente alcanzará el “equilibrio” regulado desde la rama vagal dorsal del sistema parasimpático. Este autor también señala, entre otras cuestiones, que en este sistema de “conexión social” surge el proceso de “evaluación de las intenciones” a partir de lo que denomina “movimientos biológicos” del rostro.

En definitiva, podríamos decir que es en esta estructura, el tallo cerebral, en la que se da una primera valoración emocional que envía inmediatamente un flujo de energía hacia el sistema límbico en el cual se sitúa nuestra amiga la amígdala. Pero de esto se escribirá más adelante…

 

La Neuropsicología de las emociones

Rosa Sánchez

Dpto. Neuropsicología ADEMM

¿Se pueden considerar los procesos emocionales como una más de las funciones cognitivas a trabajar desde la Neuropsicología? Esta pregunta, formulada de esta u otra forma, se viene planteando desde la psicología históricamente.

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Fuente de la imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ac/Rodin_le_penseur.JPG

Las funciones cognitivas son el reflejo de un cerebro que procesa información (Duque, 2008), si esto es así, las emociones, en tanto en cuanto, información muy relevante para nuestras vidas, son necesariamente procesadas. De alguna forma las respuestas más primarias y automatizadas que facilitaron la adaptación al medio, necesitan paulatinamente ser reguladas para que esa adaptación se siga produciendo a lo largo de nuestro desarrollo. Durante los primeros años de vida, esta regulación viene del exterior, las personas significativas, se encargarán de darle sentido y proporcionar información sobre lo que es o no pertinente mostrar ante una situación personal y /o social. A lo largo del desarrollo esa regulación se va transformando en autorregulación y para que este proceso se complete se produce, por así decirlo, la modulación de patrones neuronales de respuesta en nuestro cerebro que contribuyen a esta regulación propia. Así, estos procesos acaban por intervenir o mediar, entre otras funciones superiores, en la toma de decisiones, la discriminación de estímulos relevantes, memoria de trabajo, regulación y monitorización de las experiencias, en la adaptación del comportamiento a situaciones o ambientes complejos, etc …Es decir, acaba siendo un proceso cognitivo más sobre el que inevitablemente hay que intervenir y abordar durante el proceso de intervención.

¿Se puede establecer el correlato entre un comportamiento emocional observable y estructuras cerebrales concretas? Se podría pensar que hay algunas estructuras específicas que se ocupa de los aspectos emocionales pero no es tan sencillo pues la investigación y el desarrollo en técnicas de neuroimagen, neuroquímica,  fisiología, neuropsicología, etc…, han permitido determinar que son muchas las estructuras que intervienen en estos procesos además de tener en cuenta las conexiones, tanto verticales como horizontales, entre unas estructuras y otras. De esta forma se habla de integración cerebral.

No obstante tratando de realizar un primer acercamiento sencillo que facilite comprender se puede recurrir a la hipótesis  de cerebro triple (Mac Lean, 1970) que establece una ordenación del cerebro en tres sustratos organizados jerárquicamente. Podemos imaginar una casa de tres pisos con un sótano, una planta principal y una segunda planta a modo de ático.

En el sótano, se situaría el cerebro más primitivo, más instintivo y autónomo, denominado también cerebro reptil, ocupándose de organizar las funciones más básicas del organismo.

La planta principal sería la sede del sistema límbico o cerebro emocional. Las estructuras que lo conforman se ocupan de integrar la experiencia más autónoma y primitiva con la experiencia cotidiana que se va adquiriendo, de tal forma  que se obtiene un mecanismo de supervivencia que sigue siendo muy automático pero que se activa con la experiencia vivida en relación con el ambiente.

Finalmente, en la planta superior se encuentra la corteza o cerebro racional. Se podría decir que es aquí, en el lugar en el que se desarrollan las funciones ejecutivas, dónde se regula la respuesta emocional, es decir, el lugar en el que se le da sentido a esas respuestas automáticas.

Si hay una parte de esta organización que se denomina específicamente cerebro emocional ¿es ahí dónde están las estructuras cerebrales que se ocupan de todo lo que tiene que ver con nuestras respuestas emocionales? Una vez más, no es tan sencillo pues como se ha dicho es en la corteza dónde está la base para conseguir la auto-regulación  emocional y dónde se da sentido a esas respuestas que se van teniendo. Es cierto que es el lugar en el que se diseña el mecanismo de respuesta emocional primario, necesario para responder en situaciones extremas en las que no da tiempo a analizar la situación y en las que probablemente pueda estar en riesgo la vida. No obstante, los mecanismos que subyacen a las repuestas emocionales también dependen de otras estructuras y conexiones que llevan a viajar por diferentes partes del cerebro más allá del sistema límbico.

Quedémonos, entonces,  con esta primera idea para poder avanzar en sucesivas ocasiones y tratar de profundizar en las estructuras que están en la base de la regulación emocional.

Esclerosis Múltiple y la influencia del dormir mal.

El pasado jueves, os facilitábamos información sobre las posibles dificultades que pueden tener las personas afectadas de Esclerosis Múltiple en relación a la velocidad del procesamiento de la información.

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Fuente de la imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b6/El_sue%C3%B1o_de_Jacob,_por_Jos%C3%A9_de_Ribera.jpg

Al hilo de ello, hoy, queremos compartir con vosotr@s  el siguiente artículo (pincha aquí) en el que se nos plantea el como se pueden ver afectadas, o producirse empeoramiento de, las dificultades cognitivas debido a otras circunstancias como, por ejemplo, el dormir mal.

Con ello queremos hacer hincapié en que, como personas, todas las áreas de nuestra existencia están relacionadas influyendo unas en otras. Como dice nuestra compañera, Beatriz, debemos saber escuchar a nuestro cuerpo y entenderlo en su globalidad para saber cuidarlo (cuidarnos) abordando nuestras dificultades de modo holístico.

Esperamos que la información resulte de vuestro interés.

Un abrazo y que tengáis muy buen día!!

Esclerosis Múltiple y la velocidad de procesamiento de la información.

Rosa Sánchez.

Dpto. Psicología y Neuropsicología ADEMM.

Con frecuencia se habla de velocidad de procesamiento de la información como la alteración cognitiva más habitual en personas con Esclerosis Múltiple. La desmielinización característica se traduce en disminución de la velocidad en la que se transmiten los impulsos nerviosos de un lugar a otro en las diferentes regiones del cerebro, o en su defecto, se pierden vías nerviosas que comunican dichas áreas o se degradan estas transmisiones.

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Lo que se observa con este enlentecimiento a la hora de procesar información es variado: por una parte las personas afectadas se perciben más lentas al realizar actividades cotidianas o afrontar algunas tareas, el tiempo de reacción y de respuesta ante un estímulo es más bajo así que se ralentiza todo el proceso. Como consecuencia se necesita más tiempo, igualmente, para comprender las instrucciones incluso las más sencillas. Es fácil pensar que estos aspectos influyan dificultando la capacidad requerida para tomar una decisión.

Complejo, sí. La realidad es que, cuando se evalúa, no se puede aislar totalmente este proceso de otros como atención, memoria de trabajo, etc…, y es difícil determinar si la afectación se limita a este proceso o también se extiende a otros.

Vamos a imaginar una persona apasionada de la cocina a quien le gusta elaborar recetas nuevas y, viendo un programa de la televisión piensa en apuntar los ingredientes y los pasos de elaboración del plato que una famosa cocinera presenta con mucho mimo. Mientras busca bolígrafo y papel, trata de escuchar los ingredientes y al ir a apuntar se da cuenta que solamente ha procesado uno o dos de los mismos. Este tipo de queja u otra similar aparece con frecuencia en las personas afectadas, siendo bastante habitual que también lo expresen los familiares. Sin embargo, ¿cuántos aspectos cognitivos están interfiriendo en esta tarea concreta?

Ocurre también, con el enlentecimiento de la velocidad de procesamiento de la información, que la persona necesita más tiempo para captar toda la información que se le transmite de tal forma que si le dicen: “cuando salgas a la calle pásate por la farmacia a buscar la pasta de dientes y luego en el supermercado coge el pan, compra atún, acuérdate de los guantes, el detergente, los limones y mira si quedan manzanas en la frutería”, mientras está procesando la primera parte de la frase sobre la farmacia e ir al supermercado, no puede procesar las siguientes instrucciones y no las recordará. Es frecuente que se atribuya este aspecto a una pérdida de memoria pero hay que tener en cuenta que no se puede recordar lo que no se procesa.

Diferentes hipótesis tratan de explicar la relación entre la baja velocidad de procesamiento de la información y los demás procesos cognitivos. Una de ellas sugiere que esta ralentización del sistema en las personas con EM afecta a su capacidad para realizar diferentes tareas que comprometen otros procesos. De esta forma la ejecución deficitaria de otros procesos cognitivos puede estar influida por ese primer síntoma.

De esta forma, algunos autores dicen que “la velocidad a la que una persona ejecuta una tarea cognitiva no es simplemente una función de los procesos requeridos en esas actividad sino también un reflejo de su habilidad para llevar a cabo múltiples y diferentes tipos de operaciones de procesamiento” (pl 404). Se diferencia al menos dos mecanismos que denominan “tiempo limitado” (se parte de la idea que hay un tiempo limitado para procesar información y al ejecutar de forma más lenta no se pueden completar las operaciones) y la “simultaneidad” (se refiere a la idea según la cual el resultado del procesamiento inicial no seguirá disponible en el momento en el que se completa el procesamiento posterior). Ambos procesos podrían explicar por qué el ritmo es lento revirtiendo en una información pobre y degradada. Otros autores plantean la autonomía de otros procesos cognitivos frente a la velocidad de procesamiento de la información, apoyándose en otras variables que pudieran explicar la baja velocidad de procesamiento de la información.

Se puede intuir que no se trata de un síntoma menor y que influye en el funcionamiento global y eficaz de la persona.  Pensar en aspectos como: la relación de este síntoma y el fenotipo de la enfermedad; la influencia de variables psicopatológicas como por ejemplo sintomatología depresiva y las cuestiones aquí planteadas relacionadas con la interacción con los diferentes procesos cognitivos o como evaluar con instrumentos que proporcionen información más fina, etc…, es un reto para los y las profesionales que acompañamos en la difícil tarea de convivir con la EM. En definitiva, una reflexión más para tratar de acercarse a un modelo comprensivo de la persona que convive con los múltiples síntomas de esta enfermedad.

Sobre el impacto de la información que se transmite

Rosa Sánchez. 

Dpto. Neuropsicología ADEMM. 

En las diferentes disciplinas relacionadas con la salud y la  atención a personas es frecuente el debate sobre los diferentes protocolos de evaluación e intervención que se utilizan.

También desde  la Neuropsicología se mantiene la discusión  sobre  si las herramientas de valoración que se usan son las más adecuadas  o no. Se  revisa, una y otra vez, si las pruebas que se aplican y la carga que tiene cada una de ellas, al medir uno u otro proceso cognitivo, proporciona información suficiente para dar una explicación a lo que se observa. Igualmente y en función de ese protocolo de valoración, se discute sobre los distintos modelos que subyacen a la planificación de la intervención, las herramientas,  técnicas y actividades  que puedan ser más o menos útiles para conseguir la mejora, el mantenimiento o compensación de los procesos dañados. Sin embargo se dedica poco tiempo o ninguno a reflexionar sobre el paso intermedio en el que, una vez recopilados los datos, se devuelve la información a la persona evaluada y se propone el proceso de trabajo posterior.

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Fuente de la imagen: https://terapiagestaltsi.files.wordpress.com/2011/04/homofobia2b.jpg?w=1000

No es un tema menor darle importancia a este momento pues es, probablemente, una de las disciplinas desde las que se maneja información más sensible para la persona. Los datos recopilados en el proceso de evaluación nos dan información sobre el funcionamiento cotidiano, la distribución de las tareas, las actividades diarias, el modo como las realiza, la respuesta emocional que subyace, las dificultades reales que están apareciendo para llevar a cabo todo esto…

La sensación subjetiva de muchos y muchas pacientes cuando demandan una valoración, suele ser que se les olvidan algunas cosas o que a veces les cuesta comprender o seguir algunas instrucciones complejas. Con frecuencia no es esto solo lo que ocurre o no tiene una explicación sencilla. Lo cierto es que, a veces, la recopilación de toda la información, pone de relieve dificultades para la autogestión de las actividades de la vida diaria y lleva a la tesitura de cuestionar la autonomía de la persona en algunos procesos, incluso cuando su movilidad no se ha visto reducida. El  impacto emocional que esto provoca, dispara mecanismos de defensa que hacen difícil la adherencia al trabajo posterior de estimulación cognitiva y probablemente de reorganización de vida. Este impacto no ha de pasar desapercibido por la urgencia de intervención.

Esto lleva a pensar en realizar una devolución de la información dirigida a minimizar dicho impacto, a potenciar un buen vínculo con la persona afectada y a tratar que la familia (o por lo menos la persona cuidadora principal de referencia) se comprometa a participar en el proceso.

Establecer varias sesiones como ritual de devolución de la información puede ser una buena idea. Un primer momento en el que se ponga en valor la decisión de buscar una explicación a los síntomas que aparecen y al esfuerzo que conlleva realizar unas pruebas seleccionadas que a veces recuerdan a un examen.  Dirigida, también, al acercamiento explicativo de los datos objetivos que aparecen como resultado de la ejecución de las pruebas, utilizando para ello, un lenguaje accesible, dosificando la información;  ya habrá más oportunidades para repetirla ampliando los conceptos. Estar atenta a la información que da su cuerpo y sus expresiones, respetar los silencios, darle valor a sus dudas y  preguntas. Suficiente con esto para que la persona pueda pensar sobre ello.

Un segundo momento  en el que, si se ve conveniente, esté presente un familiar, preferiblemente cuidador/a habitual cuya función fundamental será estar atenta y tratar de comprender lo que ocurre además de acompañar física y emocionalmente a la persona que escuchará por segunda vez algunas cosas, en este caso ampliadas. Responder a todas las dudas que probablemente hayan surgido tras el primer impacto.

Y finalmente un tercer momento en el que se traslade la propuesta de trabajo si es pertinente y se reflexione en conjunto sobre los aspectos más complejos.

Quizá algunas cuestiones parezcan muy obvias pero igual por ese mismo motivo a veces están ausentes pues es una queja subjetiva bastante frecuente la que tiene que ver con un proceso de devolución de la información poco cuidados. Es por esto que desde este Servicio se adquiere el compromiso de reflexionar sobre ello, mejorar en los posible, con los recursos disponibles y tratar de ofrecer la información de vuelta con una mirada comprensiva de los síntomas, una explicación lo más clara posible de las consecuencias y un acompañamiento desde el reconocimiento, la calidez y el respeto.

Tecnología y beneficios terapéuticos en Esclerosis Múltiple.

La última entrada que publicábamos el pasado 10 de marzo, os hablábamos sobre ¿Cuándo demandar valoración de las capacidades cognitivas?.

En dicha entrada, nuestra compañera Rosa Sánchez (Neuropsicóloga) nos presentaba una aproximación a las dificultades que, a nivel cognitivo, pueden derivar de la evolución de la Esclerosis Múltiple.

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Fuente de la imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a3/AFIP-00405558-Glioblastoma-Radiology.jpg

Al hilo de dicha información, hoy queremos compartir con todos vosotros esta noticia (pincha aquí), en la que se nos presenta un estudio dirigido por investigadores de la Universidad Sapienza de Roma (Italia) y publicado en la revista «Radiology». En dicho estudio se evidencia que del uso de los “videojuegos de la saga ‘Brain Training’ que comercializa la empresa Nintendo refuerza y crea nuevas conexiones neuronales entre el tálamo y otras áreas cerebrales de los pacientes con esclerosis múltiple, lo que resulta en una mejora de sus funciones cognitivas”

Se trata de un claro ejemplo de cómo la tecnología (cotidiana, por denominarlo de algún modo) puede suponer un beneficio terapéutico a los usuari@s.

Tal y como se indica en la noticia, el estudio versa sobre los videojuegos de la saga “Brain Training” de Nintendo… Pero queríamos aprovechar la oportunidad para preguntaros a vosotr@s si hacéis uso de dichos juegos o de algún otro con tal fin, así como que nos comentéis vuestras experiencias e impresiones.

Si os parece oportuno, podéis reflejar vuestras impresiones como comentario a esta publicación de modo que se habilite un “espacio” común dónde compartir esta información y experiencia.

Para finalizar, indicar que desde ADEMMadrid valoramos como muy positivo el empleo de cualquier herramienta (en este caso, videojuegos) que contribuyan a una mejora en la calidad de vida de las personas. Pero siempre entendiendo las limitaciones de estas herramientas (no “todo” sirve para “todo”), y accediendo a apoyos profesionales (neuropsicólogo) cuando sea considerado necesario, con el objetivo de trazar una intervención personalizada e individual que satisfaga las necesidades, a este nivel, que presente cada persona.

Esperamos que la información resulte de interés.

Un abrazo y feliz martes.