Silleando por la Vida: Próxima cita en el Matadero de Madrid

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“Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina”  (Hipócrates)

Hay cosas que no podemos cambiar, y creo que darse cuenta de ello es un buen principio para, o bien encontrar un poco de sosiego, o bien no perder ganas, fuerzas o ilusiones (que son bienes preciados y hay que preservarlos con esmero).

En muchas ocasiones, estando ya con el camino en marcha, aparece ELLA… la montaña que corta el camino, ese pedazo de estúpido y arbitrario conjunto de piedras y de tierra sin sentido que te impide continuar (o por lo menos te impide continuar como lo habías imaginado)

Pero… ¡ay del que intente mover una montaña con sus manos!… Se tienen las ganas, se buscan las fuerzas, incluso se cuenta con manos amigas que al grito de “¡1,2,3!” aúnan su energía en un mismo empuje… pero ELLA no se mueve, porque hay cosas que ni las manos más recias ni el corazón más noble pueden mover, y saber eso, en ocasiones nos salva.

Queda descartada la idea de empujarla (ni tomando carrerilla), pero no nos podemos quedar esperando… esperando nada.  ¿Y qué es lo primero que necesitaríamos en esa hipotética situación? ¿Qué buscaríamos primero para sobrevivir?… el alimento.

Comer nos hace fuertes. La comida es a la vida como el aire a los pulmones y la sangre a las venas. Comer es en ocasiones la palanca exacta que necesitamos, si no para mover la montaña, si para saltarla.

El alimento es la base de la supervivencia más básica, y es más que reconocido y probado que una correcta alimentación no sólo produce beneficios en la salud física, sino que es también, en buena medida, sustento del ánimo.

Volvamos a esa hipotética situación del camino cortado por la insufrible montaña. Empecemos a buscar comida (obtendremos fuerzas necesarias)… invitemos a esos amigos que también se rompieron las manos con nosotros en el intento (obtendremos más de lo que imaginamos)… y así, sin darnos cuenta, tal vez no hayamos movido la montaña, pero podamos encontrar más fácilmente un camino dentro de ella para atravesarla, o la rodearemos, más lentamente, pero descubriendo quien sabe que secretos.

Y como la comida forma parte de la vida, creo necesaria cuidarla, buscarla, seleccionarla y compartirla con esmero, y para ello Madrid cuenta con un sitio privilegiado, EL MATADERO

EL MATADERO

En 1911, en un Madrid en expansión, el arquitecto Luis Bellido comienza la construcción de un matadero, que incluía viviendas para el personal y capilla. Un ferrocarril unía  pabellones presididos por la “Casa del Reloj”.

Desde el  2006, el Ayuntamiento de Madrid empleó este espacio para la creación y la cultura. En sus programaciones podemos encontrar actividades culturales diversas que se desarrollan en sus distintas naves durante todo el año, y los últimos fines de semana del mes se celebra en los 5000 m2 de la Plaza, el Mercado de Productores de Madrid.(se recomienda mirar el programa, porque en primavera hay algunos cambios)

Al salir del ascensor del metro de Legazpi (linea 3), ya se ve la entrada principal del Matadero, aunque también podemos coger el Paseo de la Chopera, que nos llevará más directamente a la Plaza. Las dos entradas resultan algo incómodas por un empedrado que al principio es algo aterrador para los amortiguadores de las sillas eléctricas, y agotador para las manuales, pero superado este primer escollo llegamos a una lisa y pulida Plaza, que los días de mercado, encontraremos llena de puestos… y de gente (las horas de la comida las colas son tremendas, aunque cierto es que se mueven rápidamente).

Como anuncian los mismos organizadores, “En Madrid Productores, los madrileños podrán realizar su compra de agricultura ecológica o de cercanía, frutas, carnes de la Sierra de Guadarrama, verduras y hortalizas, aceite, pan de masa madre, mermeladas, ahumados, salazones, helados, quesos, chocolate, aceitunas, cervezas artesanales, embutidos, Ibéricos, bollería, licores, empanadas, croquetas, huevos, vermut, conservas, patatas fritas, hierbas aromáticas, setas, lácteos, dulces, vinos, carnes, miel, plantas y flores.”

Recomiendo ir con una buena bolsa si lo que se quiere es llevar productos frescos a casa, y aprovechar para comer y beber algunas de las exquisitas sugerencias que nos presentan. Para coger alguna de las mesas es imprescindible llegar a una hora temprana (entre las 12 y la 13), porque si no resultan un bien preciado y difícil de conseguir.

Y claro, no se puede olvidar la necesidad de un baño adaptado que encontraremos justo a la salida de la Plaza, en la nave 11.

Después de degustar y recopilar lo necesario, podemos dar un paseo por Madrid Río (perfectamente adaptado… ya hablaremos de ello) y nada más empezar el paseo encontramos una terraza totalmente adaptada (incluido el baño) para acabar el día con unas hermosas vistas coronadas por el río Manzanares.

En definitiva, creo que es un buen rellano en la montaña, un agradable camino que todos podemos seguir, y un buen lugar para ir sumando espacios en los que poder disfrutar de una vida que exige ser disfrutada.

Nos vemos en el matadero!!!

http://www.mataderomadrid.org

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